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¿Cómo proteger los ojos en la nieve?

Con la llegada del frío empieza la temporada de nieve y las estaciones de esquí de España y Andorra comienzan a abrir sus pistas. Además de prestar atención al equipamiento adecuado para disfrutar de la actividad, es indispensable no olvidar la protección de nuestros ojos.

La nieve refleja el 80% de los rayos UV y a medida que va aumentando la altitud, también lo hace la radiación solar, en torno al 10% cada 1000 metros. La protección de los ojos y la piel se hace imprescindible, ya no solo para disfrutar esquiando, también para paseos o rutas senderistas por la montaña.

Aplicar correctamente la protección solar y la elección de unas gafas adecuadas, nos evitará más de un quebradero de cabeza y podremos disfrutar de unos merecidos días de descanso.

Uno de los errores más comunes que cometen algunos amantes del esquí, es utilizar las gafas adecuadas y de forma correcta mientras se realiza la actividad, pero prescindir de ellas cuando se está fuera de pista dando un paseo en un entorno donde hay nieve. El reflejo de la nieve y la radiación son exactamente los mismos.

¿Cómo elegir unas buenas gafas?

Lo primero es adquirirlas en un establecimiento autorizado, donde podamos ser asesorados por un profesional que nos recomiende las gafas que más se ajusten a nuestras necesidades, en función de nuestros ojos, fotosensibilidad y de la actividad a realizar.

Asegurarnos de que están homologadas y cumplen las normas ISO sobre protección y llevan el sello de la CE.

Aquellas personas con defectos de refracción, pueden combinar las gafas con los filtros adecuados (que bloqueen el 99-100% de la radiación UV-A y UV-B) con la utilización de lentes de contacto. O gafas de deporte graduadas e individualizadas.

Deben dar cobertura a las zonas laterales de la cara, las sienes, para proteger también esta zona de la radiación.

Atendiendo a estas recomendaciones podremos disfrutar de las actividades en la nieve sin poner en riesgo nuestra salud ocular.

¿Cómo afecta la diabetes a la vista?

La diabetes es una enfermedad crónica e irreversible que aumenta el riesgo de padecer enfermedades oculares y que afecta al 13% de la población española.

La diabetes es una enfermedad de tipo metabólico que se caracteriza por un aumento de la concentración de glucosa en sangre, porque el páncreas no está produciendo, o el organismo no está utilizando, la insulina de la forma correcta.

La insulina es una hormona indispensable para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Es necesaria para que la glucosa pueda entrar en las células aportando los nutrientes necesarios.

La diabetes es una enfermedad crónica que no tiene cura, pero con el tratamiento adecuado permite llevar al paciente una vida prácticamente normal.

Hay dos tipos de diabetes. En la diabetes tipo 1 el cuerpo no produce insulina; en la diabetes tipo 2, que es la más común, el cuerpo no produce o no utiliza de forma correcta la insulina. Sin la suficiente insulina que regule los niveles de glucosa, esta permanece en la sangre pudiendo producir, sin el debido control, daños en órganos.

Cómo afecta a los ojos.

La diabetes ocular es un problema de vital importancia en los países desarrollados.

Una de las principales complicaciones de la diabetes es la retinopatía diabética, es decir, los vasos sanguíneos que irriga la retina se deterioran, pudiendo inflamarse y sufrir fugas de líquido, además de impedir que la sangre fluya con normalidad.  

Otros problemas oculares que pueden afectar a personas con diabetes son las cataratas y el glaucoma.

La mayoría de diabéticos no presenta disminución de la agudeza visual hasta fases evolucionadas de la enfermedad, cuando la pérdida de visión ya es irreversible. La prevención es un elemento clave para evitar daños que no se puedan tratar por estar muy avanzados.

Realizar una revisión oftalmológica de forma periódica es indispensable para mantener la buena salud en nuestros ojos, más aún cuando se padece una enfermedad que puede tener repercusión en nuestra vista.

Cirugía refractiva. Qué es y cuáles son sus beneficios.

Vista Sánchez Trancón.

En la actualidad, siete de cada diez españoles tienen problemas de visión. Cada vez más personas optan por la cirugía refractiva para librarse de las gafas.

Más allá de una cuestión estética o un factor de comodidad, estos problemas visuales pueden dificultar el buen desarrollo de actividades cotidianas.

Los defectos refractivos o ametropía, son alteraciones visuales que impiden que la imagen se enfoque correctamente sobre la retina, provocando que la visión sea borrosa. Los principales defectos refractivos son la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. Para corregirlos, lo más habitual es la utilización de gafas graduadas o lentillas. Pero cada vez más personas buscan darles solución a través de la cirugía refractiva.

¿Qué es la cirugía refractiva?

Cuando hablamos de cirugía refractiva, nos referimos a un conjunto de procedimientos quirúrgicos que tienen como finalidad la disminución o eliminación de los problemas de refracción del paciente, recuperando una correcta visión sin la necesidad de utilizar gafas o lentillas.

¿En qué consiste la intervención?

En función de las necesidades particulares del paciente, existen dos formas diferentes:

  • Técnicas de láser. Se modifica la forma de la córnea, eliminando capas de forma selectiva para eliminar los defectos de refracción. Recomendable para pacientes con menos de seis dioptrías. La intervención es indolora y ambulatoria y tiene una duración de solo unos minutos.
  • Lente intraocular. Para pacientes con más de seis dioptrías. Las lentes fáquicas se implantan entre la córnea y el cristalino, están recomendadas para pacientes jóvenes menores de 40/45 años. En cambio, la lente pseudofáquica sustituye al cristalino, recomendadas para pacientes que ya presentan presbicia o cataratas.

En Vista Sánchez Trancón realizamos un estudio completo personalizado de forma gratuita, para conocer que técnica es la que más se ajusta a las necesidades visuales de cada paciente y si se es o no candidato a la intervención.