Atención al paciente y citas:

924 240 351

Badajoz I Mérida I Don Benito I Plasencia

Otros trastornos oculares

Baja Visión

Una persona  tiene Baja Visión cuando tiene una limitación visual importante e irreversible que le dificulta o impide la realización de una o varias tareas de la vida cotidiana.

Al no poder ser corregida con gafas normales, ni medicamentos, ni cirugía, se requiere ayudas visuales específicas (ópticas y no ópticas) en Baja Visión para aprovechar al máximo el porcentaje de visión que conserva. El resto visual depende no sólo de la agudeza visual (capacidad de distinguir objetos) sino también del campo visual del paciente (según la patología se ve reducido por los laterales o por manchas que se forman en el campo visual).

Hablar de Baja Visión no es hablar de ceguera. Si una persona es capaz de distinguir formas y tiene posibilidades de rehabilitar su visión podrá desenvolverse mejor en su vida cotidiana. El objetivo de la Rehabilitación visual para la Baja Visión, no es devolverle su visión, sino enseñarle a utilizar de manera eficaz el resto visual del que dispone.

¿Tengo Baja Visión?

No existe un baremo concreto para determinar si una persona padece o no Baja Visión, ya que cada caso es distinto. Como norma general, se puede decir que alguien padece Baja Visión si su vista no le permite realizar con comodidad las tareas cotidianas como pasear por la calle, leer un libro, ver la televisión, cocinar, planchar, etc. En VISTA Sánchez Trancón atendemos a personas con una agudeza visual inferior a 0,5 y/o un campo visual muy reducido. 

La mayoría de los casos de personas con Baja Visión, después de haber sido atendidas con todas las posibilidades Oftalmológicas y a la cuales se les comunica que ya no hay ninguna solución, ni médica, ni quirúrgica para mejorar su visión, se resignan a no volver a utilizar sus ojos y se resignan a realizar una vida sedentaria e inactiva, lo cual conlleva a un deterioro físico y un envejecimiento prematuro. Estas personas deben entender y ser conscientes de que no son personas ciegas y deben ser informadas por profesionales de la Oftalmología de la importancia de la Rehabilitación Visual para la Baja Visión.

¿Qué impacto provoca la Baja Visión?

La repercusión más inicial se produce en las tareas cotidianas como leer, utilizar el ordenador, móvil o tablet, ver la televisión, coser, cocinar, etc… Las sencillas tareas cotidianas se dificultan generando sentimiento de frustración e inseguridad y un descenso de la autoestima para el paciente afectado de baja visión.

¿Cuál es el origen?

Esta pérdida visual puede tener su origen en diferentes patología especialmente las que afectan al nervio óptico y a la retina:

  • Glaucoma.
  • Degeneración macular asociada a la edad (DMAE).
  • Miopía magna.
  • Retinopatía diabética.
  • Albinismo
  • Aniridia
  • Retinosis pigmentaria.
  • Amaurosis Congénita de Leber.
  • Enfermedad de Stargardt.
  • Otras Distrofias Hereditarias.

Señales que pueden alertarnos

Las revisiones periódicas con el oftalmólogo son importantes, son frecuentes los pacientes con déficit visual alto cuya causa no se puede tratar. Y cada vez más, al incrementarse la esperanza de vida, con edades más avanzadas existe un incremento de este tipo de patologías.

  • Si le cuesta reconocer caras de conocidos, incluso con sus gafas.
  • Si tiene la sensación que en el trabajo y en casa hay menos luz de lo habitual.
  • Si le cuesta leer o distinguir los colores.
  • Si no ve bien los nombres de las calles o el número del autobús.

 

Al notar alguno de estos síntomas debemos acudir a nuestro oftalmólogo para intentar mantener el resto de visión que nos queda. El especialista en baja visión podrá informar de la herramientas visuales y opciones de rehabilitación para intentar sacar el máximo rendimiento de su visión.

 

Nuestro objetivo es mejorar su calidad de vida y que pueda realizar las tareas habituales con la mayor independencia posible.

No podemos devolverle su visión, pero si podemos enseñarle a utilizar de manera eficaz el resto visual del que dispone. De esta manera podrá retomar sus actividades preferidas y disfrutar de una vida visualmente activa.

Patologías y tratamientos relacionados con la Baja Visión

GLAUCOMA

DEGENERACIÓN MACULAR

RETINOPATÍA DIABÉTICA

TERAPIA VISUAL

Miopía Magna

La miopía es un defecto de refracción del ojo en la que las imágenes quedan enfocadas por delante de la retina. Esto da lugar a una visión borrosa de los objetos lejanos siendo necesaria la corrección óptica (con gafas o lentes de contacto) o quirúrgica para conseguir una visión correcta. La miopía de baja graduación o miopía simple es una alteración muy frecuente con la única repercusión ocular de tener que llevar gafas.

Por el contrario, cuando la miopía es elevada (mayor de 6 dioptrías) se denomina miopía magna o miopía patológica. A diferencia de la miopía simple, la miopía magna es una enfermedad ocular en la que existe un alargamiento excesivo del globo ocular que da lugar a un estiramiento anómalo de todas las estructuras del ojo, especialmente de la retina que queda adelgazada y la predispone a tener alteraciones.

Tener miopía magna no consiste únicamente en tener muchas dioptrías. Las personas con miopía magna tienen una mayor susceptibilidad de presentar complicaciones oculares. Se ha asociado con un mayor riesgo de tener cataratas, glaucoma o alteraciones del polo posterior del ojo (atrofia coriorretiniana, degeneración retiniana, desprendimiento de retina, alteraciones del disco óptico o degeneración macular). Este riesgo es mayor cuanto más elongado está el globo ocular. Aunque muchas de estas alteraciones tienen tratamientos efectivos, en ocasiones las consecuencias de estas complicaciones pueden comprometer de forma importante la visión de la persona con miopía magna. La detección precoz y el tratamiento de estas complicaciones son esenciales para minimizar las lesiones.

La miopía magna se considera una enfermedad ocular crónica con riesgo de tener complicaciones oculares graves; por ello, es muy importante someterse a un control periódico por un oftalmólogo experto, ya que si se detectan precozmente y se tratan adecuadamente se pueden evitar futuras consecuencias visuales serias.

Albinismo

El albinismo es una condición genética que determina un fenotipo (apariencia física) muy característico, debido a la ausencia o reducción de pigmentación en la piel, ojos y pelo.

Se trata de una condición metabólica poco habitual, debida a un defecto en el gen que se encarga de la síntesis y distribución de la melanina. El albinismo tiene una incidencia mundial baja (1 de cada 20.000 personas) y afecta del mismo modo a todas las razas. Las personas albinas se caracterizan por tener el pelo blanco o ligeramente dorado, la piel muy pálida o con un tono rosado y los ojos azul violeta o rojizos, aunque la coloración rojiza la podemos observar al incidir la luz sobre los ojos, ya que al no existir pigmentación se ven reflejados los vasos sanguíneos.

El albinismo causa un déficit de pigmentación en la retina, iris y coroides (revestimiento vascular que oscurece el ojo) lo que provoca que la pupila se vea con un color rojo profundo y que el iris tenga un color azul claro grisáceo o violáceo.

La fóvea, que es la zona de visión más nítida de la retina, está poco desarrollada por la falta de pigmento, lo que limita la función visual. Los albinos también carecen de visión binocular debido a un defecto en el cruzamiento de las fibras del nervio óptico y su conexión con el cerebro.

La falta de pigmentación causa algunos problemas como:

  • Agudeza visual disminuida desde 20/60 a 20/400.
  • Nistagmus: movimiento irregular y rápido de lado a lado de los ojos.
  • Estrabismo: ojos cruzados o sin coordinación.
  • Fotofobia: sensibilidad a luces muy brillantes o al resplandor.

Normalmente, se detecta por la apariencia de la persona, se confirma con un examen ocular completo realizado por un oftalmólogo y una evaluación genética junto con la investigación de la historia familiar.

Aniridia

La aniridia es una enfermedad congénita de origen genético. Si bien la palabra «aniridia» significa literalmente «falta del iris», es en realidad un trastorno en el que están involucradas varias estructuras oculares. Generalmente es bilateral e incompleta, pues en la mayoría de los casos existe un iris incipiente que no ha llegado a desarrollarse. 

Está producida por una falta de desarrollo del globo ocular durante el embarazo, debido a una mutación genética, en el par 13 del cromosoma 11, que afecta al gen PAX6 responsable de la formación del ojo y otras estructuras, por lo que se asocia en algunos casos con malformaciones en otros órganos del cuerpo.

El primer síntoma que se detecta es la fotofobia pero además la falta de desarrollo de la retina y el nervio óptico ocasiona una baja agudeza visual siendo con frecuencia del 20% o menor. 

Las personas con aniridia pueden también padecer otras alteraciones oculares:

  • Nistagmo: movimiento constante e involuntario del ojo.
  • Glaucoma: presión intraocular elevada que puede dañar permanentemente el nervio óptico.
  • Cataratas: opacidad del cristalino.
  • Queratopatía: alteraciones de la cornea, por una deficiencia de células madre limbales.

La aniridia puede encontrarse de manera aislada o como parte de un síndrome, siendo el más frecuente el síndrome de WAGR (tumor de Wilms, aniridia, alteraciones genitourinarias y retraso mental).

No existe un tratamiento curativo de la aniridia, si bien se pueden tratar algunas alteraciones y complicaciones asociadas por lo que los pacientes requieren frecuentes revisiones y controles oftalmológicos y generales.

Retinosis Pigmentaria

La Retinosis Pigmentaria es un grupo de enfermedades degenerativas y hereditarias de la retina que producen un mal funcionamiento de los fotorreceptores por un defecto genético y la consecuente muerte precoz de los mismos. Aunque se nace con la enfermedad habitualmente no se hace patente hasta la segunda década de la vida. Los síntomas más frecuentes son la ceguera nocturna y la disminución progresiva del campo visual hasta llegar a la conocida como visión en túnel. En fases avanzadas de la enfermedad hay también pérdida de agudeza visual, alteración de la visión de los colores, pérdida de contraste y deslumbramiento, evolucionando en muchos casos hacia la ceguera.

Es una enfermedad considerada rara ya que tiene una prevalencia escasa en torno a 1 de cada 3.700 habitantes. La Retinosis Pigmentaria es una patología compleja y heterogénea tanto en su origen genético como en su forma de presentación y en su evolución. Se conocen más de 60 genes y cientos de mutaciones en los mismos que pueden producir Retinosis Pigmentaria por lo que obtener un diagnóstico genético no es sencillo. Además, con estos genes sólo se consigue diagnosticar a un 60% de los afectados, por lo que se cree que aún quedan muchos genes por descubrir.

La Retinosis Pigmentaria puede presentarse de manera aislada o acompañando a otra sintomatología extraocular, en lo que se conoce como Retinosis Pigmentaria sindrómica. De estos síndromes el más frecuente es el Síndrome de Usher, que presenta Retinosis Pigmentaria y sordera en diferentes grados, siendo una de las principales causas de sordoceguera.

En la actualidad no existe ningún tratamiento que cure la Retinosis Pigmentaria, si bien existen prometedoras líneas de investigación sobre todo en el campo de la terapia génica y de las células madre que ofrecen esperanza para los próximos años. Para lo que si hay tratamiento es para algunas de las complicaciones que con frecuencia aparecen en el curso de la enfermedad como el edema macular o la catarata, por lo que es de vital importancia seguir controles médicos por un oftalmólogo con experiencia en tratar esta patología. Es también muy importante protegerse de la luz, especialmente de aquella de espectro azul y ultravioleta, por ser la más perjudicial para la retina. Para ello se recomienda el uso de filtros de corte selectivo según indicación de nuestro óptico especialista en baja visión.

Amaurosis Congénita de Leber

Distrofia congénita de la retina que provoca ceguera precoz. Enfermedad genéticamente compleja que se hereda de forma autosómica recesiva. Actualmente, se encuentra en fase de ensayo clínico en humanos la terapia génica para la Amaurosis Congénita de Leber, pero sólo para las causadas por RPE65. El gen RPE65 es responsable de un gran porcentaje de casos de Amaurosis Congénita de Leber en Europa Central y del Norte; sin embargo, en España son más frecuentes las mutaciones CRB1.

Enfermedad de Stargardt

La enfermedad de Stargardt es una enfermedad hereditaria de la retina que afecta mayoritariamente a los conos y se caracteriza por una degeneración macular (La mácula es la zona central de la retina dotada de la máxima sensibilidad, que permite la visión fina de los detalles). Se presenta un caso por cada 10.000 personas aproximadamente. Se produce en la mayoría de los casos por una mutación en el gen ABCA4 que se transmite según un patrón autosómico recesivo.

El inicio de los síntomas tiene lugar en la infancia o adolescencia. Cursa con visión borrosa central, zonas ciegas en el campo visual (escotomas), dificultad para adaptarse a la penumbra y deslumbramiento. En los niños pequeños pueden no observarse aún las lesiones maculares características, aunque la enfermedad ya se manifieste, lo cual puede retardar el diagnóstico.

No existe tratamiento curativo en la actualidad, si bien se están desarrollando varias líneas de investigación esperanzadoras. Es importante, sin embargo, que las personas afectadas se protejan de la luz solar mediante el uso de viseras y gafas con filtros de corte selectivo así como evitar la ingesta de vitamina A.

Otras Distrofias Hereditarias

Son numerosas las distrofias hereditarias que afectan a la retina y otras estructuras oculares, compartiendo algunas de ellas síntomas y signos clínicos, lo que dificulta en muchas ocasiones un correcto diagnóstico, especialmente en fases avanzadas de la enfermedad.

Algunas de ellas son:

  • Coroideremia.
  • Distrofias de Conos y Bastones.
  • Retinosquisis.
  • Atrofia Girata.
  • Distrofia Cristalina de Bietti.

¿Qué significa ser ciego legal?

Para quien no está familiarizado con la discapacidad visual, ceguera significa pérdida completa de visión. Sin embargo, en España es considerado “legalmente ciego” aquel individuo que tenga una agudeza visual menor o igual al 10% y/o un campo visual menor o igual a 10 grados en el mejor de sus ojos. Esto significa que muchas personas legalmente ciegas tienen cierta visión residual, pero con grandes limitaciones que son muy variables en función de cada caso.

¿Qué diferencia existe entre ciego total y ciego legal?

Se considera “ciega total” a aquella persona que haya sufrido una pérdida completa de visión, o que solo es capaz de distinguir luces y sombras.

Se considera “ciega legal” a aquella persona cuya agudeza visual (con gafas o lentes de contacto, si las necesita) es diez veces menor de lo normal en su mejor ojo, o cuando el campo visual, sin tener en cuenta la agudeza, está restringido a un ángulo de 10 grados o menor.