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Con la vacuna paramos al Coronavirus

La Vacuna contra el coronavirus

El mundo busca una vacuna contra el coronavirus.

Los virus están aquí, son nuestros antecesores, han dejado su huella a lo largo de la evolución, han provocado el desarrollo de las especies, de hecho, la vida no sería tal y como la conocemos sin la existencia de ellos. El mundo entero busca la vacuna contra el coronavirus, pero: ¿Qué son los virus?, ¿Por qué las vacunas?.

Los virus son pequeños microorganismos acelulares (sin células) que tienen un material genético para replicarse, ADN o ARN, y un envoltorio, cápsula proteica. Concretamente hablando del tipo Coronavirus, ya conocido desde el siglo pasado, poseen espículas en forma de corona que le dan el nombre y una bicapa lipídica (grasa), razón por la que debes lavarte las manos con jabón ya que así se destruye su envoltorio y destruyes al virus.

Los virus provocan enfermedades en los humanos, animales, plantas y hongos, penetran en las células y desde ahí se multiplica.

Acordaros paisanos, del virus del mosaico del tabaco, lo difícil de combatir, lo fácil de propagarse de una planta a otra, dejando la hoja arrugada con manchas y destruyendo las cosechas).

Si hablamos del coronavirus, producía enfermedades leves como resfriados, sin embargo en el siglo XXI este virus ya ha provocado diferentes epidemias. Su reservorio principal es un murciélago y además necesita un hospedador intermedio, un mamífero para transmitir la enfermedad.

Son muy pequeños, para verlos necesitamos microscopios (para hacernos una idea, cien mil virus en fila miden 1mm) y los expertos los clasifican en 7 grupos dependiendo de la forma, simetría de su cápside y de su material genético, así, hay más de 5.000 clases y variadas formas de transmitirse para provocar enfermedades.

Los virus se trasmiten de formas diferentes y algunos pueden utilizar más de una vía. El coronavirus, el rhinovirus del resfriado, el virus influenza de la gripe o la rubeola (sarampión alemán) se trasmiten por la tos y el estornudo a través de pequeñas gotas.

En cambio, el virus de VIH (virus de la inmunodeficiencia humana, un retrovirus) que se trasmite a través del contacto entre fluidos corporales como semen, sangre, fluidos vaginales, entre otros y también la trasmisión puede ser perinatal (de persona gestante a hijo) durante el embarazo, parto y leche materna, su trasmisión se ha detenido drásticamente de tal forma que ha pasado a ser una enfermedad crónica, no mortal, con tratamiento médico.

Otros virus se trasmiten por mordisco de un animal, por ejemplo un perro infectado, como es el caso de la Rabia y es a lo que llamamos enfermedad zoonótica, otros que se propagan por la picadura de insectos como es el caso de los mosquitos (mosquito Aedes) que trasmiten el virus Zika, identificado por primera vez en Uganda, en el bosque de Zika, otros como el Dengue o La fiebre amarilla o también llamado vómito negro también son transmitidas por insectos.

El rotavirus, se trasmite por alimentos, agua contaminadas y por contacto, a través de las manos, es por ello que los más propensos a contagiarse son los niños manifestando gastroenteritis con síntomas como vómitos y diarrea.

Son también de trasmisión por contacto directo el virus del papiloma humano por ejemplo. Describiendo esta diversidad de virus, he recordado a aquel amigo o conocido en la infancia con una parálisis o malformación de una pierna (ya que principalmente afecta a menores de 5 años), provocada por el poliovirus debido a las condiciones higiénicas de aquel entonces ya que su trasmisión era por boca trasportado por materia fecal, agua o alimentos contaminados.

Y aunque disponemos de vacuna, todavía existen cuatro países (Afganistán, Pakistán, la India y Nigeria) donde el año pasado provocó cientos de parálisis.

Como hemos visto, los virus conviven con nosotros, y en ocasiones intentan desplazarnos, meternos en casa para ocupar nuestro lugar, pero nosotros contamos con la inteligencia y cada día con nuevos estudios los conocerlos más y mejor.

En ocasiones es nuestro sistema inmune, por la elaboración de anticuerpos conseguimos destruirlos y crear memoria para posteriores contactos con ese mismo virus y en otras ocasiones, se utilizan antivirales o diseñamos vacunas con partes de la estructura del virus o virus atenuados (virus debilitados para entenderlo mejor) para así reconocer su estructura cuando infectan y conseguir la formación de anticuerpos sin pasar a enfermedad.

Son tiempos difíciles, pero confiemos en los ensayos clínicos enfocados a la mejora de los síntomas, en las medidas de aislamiento para todos y en el desarrollo de una futura vacuna preventiva. Como indicó el director general de la OMS: “Este es el momento de los hechos, no del miedo; de la ciencia, no de los rumores; y de la solidaridad, no de la estigmatización”.

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