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Glaucoma, la ceguera silenciosa

Glaucoma, la ceguera silenciosa

“El Glaucoma, la ceguera silenciosa”.

Hoy es el DIA MUNDIAL DEL GLAUCOMA y lejos de pensar en este día como una celebración, debemos ser conscientes de la responsabilidad que supone tratar esta enfermedad ocular que afectará a 80 millones de personas en 2020 según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El Glaucoma es una enfermedad degenerativa e irreversible del nervio óptico que afecta al 3-6% de la población y es la primera causa de ceguera irreversible en el mundo.

Afecta más a personas con antecedentes familiares de Glaucoma, diabéticos o bajo tratamientos con fármacos como los corticoides.

Existen diferentes tipos de Glaucoma (congénito, agudo, secundario…). Pero al que nos referimos es el denominado GLAUCOMA CRÓNICO SIMPLE O DE ÁNGULO ABIERTO, que se produce por un aumento de la TENSIÓN OCULAR por encima de 21 mm de Hg.

La tensión ocular sube por un exceso de producción o por un defecto de drenaje por los canales habituales de evacuación, del HUMOR ACUOSO, el líquido que rellena y nutre la parte anterior del ojo. Al no poder salir por su vía habitual, éste líquido intenta hacerlo por la parte posterior del globo, el NERVIO ÓPTICO, presionándolo y dañándolo de manera IRREVERSIBLE.

El daño del nervio óptico da lugar a una pérdida progresiva del CAMPO VISUAL, de la visión PERIFÉRICA, no de la central, por ello la persona no es consciente de ello hasta etapas muy avanzadas en las que la visión se reduce a un puntito central, “Visión en Cañón de Escopeta”.

Por este motivo denominamos al Glaucoma como “la ceguera silenciosa”.

El Glaucoma no duele, salvo que la tensión esté muy alta, por encima de 40,50 mm de Hg, por ello la persona puede quedarse ciega sin sentir nada.

La mejor forma de prevenir esta enfermedad es visitar a su oftalmólogo de forma rutinaria cada año y tomándose la tensión ocular a partir de los 40, sobre todo aquellos grupos de riesgo mencionados previamente.

El tratamiento para el Glaucoma, intenta parar la progresión de la enfermedad, pero no recupera el nervio dañado. Hay diferentes tipos de tratamientos, mediante gotas, láser, cirugía, implantes… que su oftalmólogo le indicará según su estado.

REVISE SU TENSIÓN OCULAR ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE.

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